Saltar de la cama, ponerse las zapatillas y bajar corriendo.
Agarrar la llave y aguantar la respiración.
Mostrarte mas poderoso que nadie para intimidar y establecer la amenaza que sería que te sigan jodiendo y a tu familia.
Mantener el contacto visual, sin dejar pizca a la duda. Tener su mismo brillo, el de que no importa amanecer mañana.
Que el corazón parezca salirse de tu pecho, temblar al buscar el calzado y trastabillar al salir de tu casa.
Confundirte de llave y toser por agitarte al intentar abrir la reja.
Ocultar las ganas de rogarles que te dejen en paz, que estás cansada de la mierda que son y hacen.
Apurarte para esconderte en las sombras y subir la escalera derrotada, sin energía, sosteniendo la mano de tu hermana con temor a perderla por el lugar donde vivimos.
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